¿Sabías que, de media, pasamos el 90% de nuestro tiempo en espacios cerrados?

Y tenemos una mala noticia: se trata de algo poco recomendable para nuestro equilibrio físico y mental.

El ser humado ha evolucionado durante miles de años en entornos abiertos. Por eso, es fácil entender que no estamos hechos para pasar la mayor parte de nuestro tiempo encerrados entre cuatro paredes.

Espacios abiertos y cerrados según la neurociencia

Por supuesto, el consejo más importante es que intentemos compensar este desequilibrio como podamos, añadiendo actividades al aire libre en nuestra rutina.

Pero algunas cosas son difíciles de cambiar.

Y lo más seguro es que la necesidad te lleve a seguir pasando la mayor parte de tu tiempo en espacios cerrados.

No te preocupes: existe algo más que podemos hacer para mitigar los efectos negativos que eso produce sobre nuestra salud.

Hoy, te contamos cómo disponer tu espacio de la manera más saludable y orgánica posible para tu cerebro, según nos cuenta la neurociencia.

Pero antes, ¿por qué todo esto es tan importante?

Beneficios de disponer tus espacios según la neurociencia

1. Cuidas la información que te llega a través del plano consciente… y del inconsciente

De toda la información que recibimos de nuestro entorno, tan solo procesamos el 5% a través del plano consciente.

El resto, lo hacemos a través del plano inconsciente.

Y aunque no nos percatemos de ella, esta información tiene el poder de incidir sobre nuestro sistema nervioso autónomo y modificar nuestra respiración, nuestro ritmo cardíaco o nuestra temperatura corporal.

La neurociencia nos ayuda a entender cómo esta información del entorno nos hace sentir, incluso cuando no nos damos cuenta de ello.

2. Respetas tus condiciones biológicas

Con el tiempo, hemos normalizado determinadas condiciones ambientales nada saludables a nivel biológico y neurológico.

Hemos perdido la facultad de darnos cuenta de lo nocivo que resulta un aire demasiado viciado, una iluminación deficiente o una contaminación electromagnética demasiado elevada.

Pero ahí está la neurociencia para recordarnos las condiciones que nuestra biología nos anima a respetar para gozar del mejor estado de salud física y emocional que nos sea posible.

3. Te ayuda a alcanzar objetivos concretos

Los conocimientos en neurociencia aplicados a la arquitectura e interiorismo permiten trabajar los espacios de manera a que estos incidan sobre el comportamiento de las personas.

Gracias a estos conocimientos, es posible concebir un salón que induzca a la comunicación, un estudio que favorezca la concentración o una oficina que potencie la creatividad.

4. Mantiene a raya el estrés

Seguro que has oído hablar del cortisol: la famosa hormona del estrés.

Trabajo, vida social, redes sociales, familia, etc.: existe una tendencia a que nuestro estilo de vida acabe contribuyendo a segregarla en exceso.

El objetivo aquí no es demonizar el cortisol: esta hormona también es la responsable de despertarnos por la mañana y afrontar el día con energía.

Pero el estado de estrés crónico, con la consecuente presencia del cortisol en sangre de forma permanente sí constituye un problema.

Y puede que mejorar tu espacio no sea la solución definitiva a este problema, pero todo suma.

La neurociencia nos ha demostrado que existen diseños de interiores que contribuyen a nuestra calma mental, mientras que otros espacios producen justo lo contrario.

5 Mejora tu estado de ánimo y tu desempeño cognitivo

Es increíble como pequeños cambios, como introducir la presencia de agua en espacios habitados o favorecer pequeñas corrientes de aire tienen un efecto positivo en nuestra concentración, memoria y estado de ánimo.

Debido al alza de estados de mayor felicidad, un espacio bien optimizado a nivel neurocientífico puede incluso acelerar la recuperación de enfermedades.

Padre de la arquitectura
Le Corbusier, uno de los padres de la arquitectura

De hecho, un artículo de Ann Sussman y Katie Chen para el Common Edge aportó la teoría de que la arquitectura moderna surgió de los trastornos de algunos de sus padres fundadores.

Por ejemplo, algunos autores sugieren que Le Corbusier padecía autismo y que sus diseños respondían a su lucha por encontrar la calma entre tanta hiperestimulación cerebral.

A resumidas cuentas, todos los beneficios de mejorar espacios según la neurociencia apuntan en la misma dirección: una mejora de la salud, del bienestar y del desempeño cognitivo de sus ocupantes.

Y estarás de acuerdo con nosotros que esto no es poca cosa.

Ahora sí, vistas todas estas ventajas, entremos en materia.

10 trucos para mejorar tu espacio según la neurociencia

1. Prioriza materiales naturales

Materiales naturales y neurociencia

Uno de los conceptos en los que la neurociencia ha indagado más en relación al diseño es el de la biofilia.

Según el biólogo Edward O.Wilson, el contacto con seres vivos y materiales naturales es tan importante como socializar con otras personas.

Y una de las estrategias más fáciles para conseguirlo es la de priorizar el uso de materiales como la madera maciza, la piedra y otros materiales de origen natural.

Combínalo con la presencia de algunas plantas et voilà. Como en la misma naturaleza.

2. Los efectos de la psicología del color

Psicología del color y neurociencia

El color es uno de los elementos más versátiles en el campo de la neurociencia aplicada.

No se trata de determinar si un color nos gusta más o menos.

Independientemente de nuestras preferencias, existen estudios que hablan de cómo ciertos colores cambian nuestros estados emocionales sin que nos demos cuenta.

¿Te has dado cuenta, por ejemplo, que la mayoría de restaurantes de comida rápida son de color rojo?

Este color estimula nuestro sistema digestivo y favorece así una mayor rotación de mesas. Como ves, nada se deja en manos del azar.

3. La luz natural: ese recurso inimitable

No importa lo avanzada que esté nuestra tecnología: todavía no ha sido capaz de alcanzar el nivel de desarrollo suficiente para reproducir a la perfección la luz natural.

Y esto, nuestro organismo lo sabe.

La luz natural, incluso aquella que se filtra en interiores, es fuente de vitamina D, lo que ayuda a fortalecer la estructura ósea.

También genera una mayor sostenibilidad al evitar malgastar recursos energéticos y ahí viene un dato interesante: la luz natural aumenta la productividad hasta en un 40%.

También nos permite regular nuestro ritmo circadiano para descansar mejor por las noches, mejora nuestro sistema inmunológico y mejora nuestra función cognitiva.

4. Luz artificial: así es como puedes usarla

Admitámoslo: disponer de la luz natural suficiente para cada una de las salas es complicado.

Por este motivo o simplemente con el fin de iluminarnos durante las horas nocturnas, deberemos acudir a la luz artificial.

Pero incluso en este caso, existe luz artificial y luz artificial.

Algunas luminarias tienen la capacidad de cambiar de intensidad y color a lo largo del día para respetar nuestro ritmo circadiano.

Otros sistemas de iluminación adaptable más simples también son buena idea para ayudarnos a recrear distintas escenas lumínicas según necesidad.

Por ejemplo, una luz ambiental para los momentos de relax o una luz más intensa durante algún tipo de actividad.

5. El agua en movimiento como elemento decorativo

Como te contábamos en un apartado anterior, introducir agua en movimiento en tu espacio interior reduce el estrés y mejora el estado de ánimo.

El agua en movimiento según la neurociencia
El complejo Jewel Changi, conectado al aeropuerto de Changi, Singapur, dispone de la cascada interior más grande del mundo.

El uso del agua como elemento decorativo en Oriente es muy común. En nuestra cultura, todavía no tanto. ¿Te atreverías a incorporarlo?

6. La visión del exterior

La neurociencia descubrió que nuestro cerebro necesita tener visuales libres de obstáculos de más de 30 metros de distancia.

Sin embargo, se trata de un punto sobre el que poco se puede hacer al respecto en la mayor parte de los casos.

La oferta del mercado inmobiliario puede forzarnos a conformarnos con espacios que no son propicios en este sentido.

La neurociencia anima a tener espacio visuales libres de obstáculos

Aun así, el conocimiento de este dato puede ayudarte a priorizar las habitaciones con ventanas que dan al exterior para las actividades que consumen la mayor parte de tu tiempo.

En el mismo sentido, puede que te lo pienses dos veces antes de cubrir tus ventanas de gruesas cortinas si esta era tu costumbre.

7. Proporciones y patrones, según la neurociencia

El patrón de crecimiento de las plantas, el movimiento de los ciclones, las mareas, nuestra composición ósea… lo habrás escuchado alguna vez: la naturaleza es matemática.

Respetar ciertas proporciones y patrones en la disposición de nuestros espacios resulta reconfortante para nuestro cerebro, algo que arquitectos e interioristas pueden ayudarte a conseguir.

8. La importancia del confort acústico

La acústica: gran olvidada en el diseño de interiores.

Sin embargo, los efectos adversos de una acústica deficiente son múltiples: desde estrés, pérdida auditiva, aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial hasta irritabilidad, malestar y trastornos psicológicos.

En cambio, el rendimiento intelectual y la productividad aumentan en un 50% en un ambiente laboral silencioso. Este también contribuye a la disminución del estrés y a un mejor estado de salud general.

Neurociencia y confort acústico

Pero, ¿cómo conseguir este confort acústico del que hablamos?

Es importante saber que, en acústica, existen dos tipos de medida:

  • El aislamiento, que engloba aquellas acciones destinadas a frenar la propagación de sonidos exteriores hacia nuestro espacio.
  • La absorción acústica, que incluye las medidas que busquen mitigar la reverberación del sonido en un espacio cerrado.

9. La ubicación de los muebles y su influencia en las relaciones sociales

¿Te has parado a pensar nunca en cómo la disposición de los muebles predispone o no a las interacciones sociales?

Una mesa grande con muchas sillas predispondrá a la interacción de grupos grandes, mientras que una sala con rincones de dos o tres sillones en varias esquinas fomentará las relaciones más personales.

Tanto en tu casa como en tu espacio de trabajo, piensa de qué manera te gustaría disponer tus muebles para conseguir un resultado u otro.

10. Cuida la calidad del aire

El aire que inhalamos juega un papel crucial en la preservación de nuestra salud.

Solemos pensar en ello cuando se trata de espacios abiertos, ya que todos/as somos conscientes de los peligros de la contaminación en las grandes ciudades.

Pero la salubridad del aire en espacios cerrados es también un factor que merece nuestra atención. Como veíamos al principio, es allí donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo.

Prioriza, siempre que te sea posible, la ventilación natural, ya que favorece la desaparición de partículas acumuladas.

Además, ten en cuenta que los materiales de origen sintético, como los derivados del petróleo, emiten residuos tóxicos en el aire. Otro motivo más para priorizar el uso de materiales naturales.

Según la neurociencia, en la naturaleza está la clave

Neurociencia y naturaleza

Como habrás visto a lo largo de estos tips, la naturaleza suele ser la mejor fuente de inspiración a la hora de obtener espacios que contribuyan a nuestra salud y bienestar.

Y es que la biología evoluciona mucho más lenta que la cultura.

Para nuestro cerebro animal, los espacios que recuerden a la naturaleza que le dio amparo durante milenios, son una gran fuente de calma.

Por eso, en Woodslines, hemos apostado por materiales de origen 100% natural, como la madera maciza o la lana de roca, procedente de rocas volcánicas.

Incluir nuestros paneles como revestimiento en tu espacio mejora la absorción acústica, cuida la calidad del aire y te permite disfrutar de un acabado natural que evoca los bosques que acogieron otrora a la humanidad.